Berlín es una ciudad enorme y con mucha historia, pero en dos días bien organizados se puede ver lo esencial sin sensación de haber ido corriendo.

Día 1: el centro histórico y político

Empieza en la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la ciudad, y camina hasta el Reichstag (la cúpula de cristal tiene vistas espectaculares, pero hay que reservar entrada gratuita con antelación). Sigue hacia el Memorial del Holocausto, a pocos minutos andando, y termina la mañana en Potsdamer Platz. Por la tarde, visita el East Side Gallery, el tramo más largo que queda en pie del Muro de Berlín, convertido en galería de arte urbano al aire libre.

Día 2: Isla de los Museos y Kreuzberg

Dedica la mañana a la Museumsinsel (Isla de los Museos), declarada Patrimonio de la Humanidad, con el Museo de Pérgamo como gran imprescindible si te gusta la arqueología. Por la tarde, cambia de ambiente y visita Kreuzberg, el barrio más alternativo de Berlín, con mucho arte urbano, mercados y la mejor oferta de comida callejera de la ciudad (el döner kebab berlinés es de visita obligada).

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