Budapest es en realidad dos ciudades unidas por el Danubio: Buda, la parte histórica y elevada, y Pest, la zona llana y moderna. Esa combinación, junto a sus baños termales, la hace distinta a cualquier otra capital europea.

Qué ver en Buda

Sube al Castillo de Buda y al Bastión de los Pescadores para tener la mejor panorámica de la ciudad y del Parlamento al otro lado del río. La Iglesia de Matías, con su tejado de tejas de colores, está justo al lado y es de visita obligada.

Qué ver en Pest

El Parlamento húngaro, uno de los edificios más fotografiados de Europa, se ve mejor desde la orilla de Buda o en un crucero nocturno por el Danubio, cuando se ilumina por completo. La Basílica de San Esteban y la Plaza de los Héroes completan el recorrido por esta parte de la ciudad.

Los baños termales, la experiencia imprescindible

Budapest está construida sobre aguas termales naturales, y eso se traduce en balnearios centenarios como el Széchenyi (el más grande y fotogénico, con piscinas exteriores incluso en invierno) o el Gellért, de estilo art nouveau. Una tarde de baños termales cuesta menos que en casi cualquier otro spa europeo de nivel similar.

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