Lisboa es una ciudad de colinas, miradores y tranvías históricos que se disfruta caminando despacio, aunque eso signifique subir alguna cuesta de más.
Alfama
El barrio más antiguo de la ciudad, con calles estrechas y empinadas que sobrevivieron al terremoto de 1755. Sube hasta el Castillo de San Jorge para una de las mejores vistas de la ciudad, y no te pierdas una sesión de fado en directo en alguna de las tabernas del barrio.
Baixa y Chiado
El centro reconstruido tras el terremoto, con calles en cuadrícula, comercio y la emblemática Plaza del Comercio frente al río Tajo. El elevador de Santa Justa conecta este barrio con el Bairro Alto, aunque las colas pueden ser largas en temporada alta.
Belém
A las afueras del centro, imprescindible para ver el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Aprovecha para probar el pastel de Belém original en la pastelería homónima, abierta desde 1837.
Bairro Alto y Príncipe Real
De día, tiendas y cafés tranquilos; de noche, el barrio con más ambiente de bares de toda la ciudad. Príncipe Real, justo al lado, tiene un aire más sofisticado con tiendas de diseño y terrazas.
Consejos prácticos
- El tranvía 28 es turístico y suele ir abarrotado: considera caminar la misma ruta si no te importa el esfuerzo.
- Lisboa tiene muchas cuestas: lleva calzado cómodo.
- Los vuelos desde España suelen ser de los más baratos de toda Europa por la cercanía.
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